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SÁHARA

ADÉNTRATE EN EL DESIERTO MARROQUÍ

 

Este viaje fotográfico empieza en la ciudad imperial de Fez, para luego atravesar la zona montañosa del Atlas e ir a un bosque de cedros para fotografiar los macacos que lo habitan. Continuamos la ruta hasta llegar al desierto del Sáhara donde nos quedamos durante tres noches para explorarlo en profundidad.

 

 

Mucha gente me pide consejo sobre qué cámara comprarse. Y yo siempre lo comparo con comprarse unos zapatos. Me explico. Por mucho que te recomienden y te expliquen las virtudes de cada modelo, te los tienes que probar tú mismo y decidir cuáles te resultan más cómodos. Pues con la cámara, igual. Tienes que verla, sostenerla, valorar cual se adapta mejor a tus necesidades y elegir aquella con la que te sientas más cómodo.

 

 

A pesar de que cada uno tienes su gustos y expectativas, vengo observando que cada vez hay más gente que opta por las cámaras sin espejo. Son mucho más pequeñas y  ligeras, aspectos altamente valorables en los viajes, ya que nos pasamos todo el día con la cámara encima. No solo el cuerpo, sino que las ópticas también son de dimensiones mucho más reducidas. Con lo cual, optar por un sistema sin espejo te permite llevar una mochila más reducida, cosa que se agradece enormemente en los viajes. Actualmente contamos en el mercado con varias sin espejo de calidad, y esto va en aumento, ya que cada vez hay más marcas comerciales que optan por incluir este sistema en sus catálogos. Por eso, para los viajes me parece muy útil hacerse con una de estas cámaras sin espejo. En breve la NIKON sacará un modelo mirror less con sensor grande (full frame) y por tanto de máxima calidad profesional con nueva bayoneta, pero con adaptador para que los que tengan objetivos réflex normales puedan usarlos con esta nueva generación de cámaras tan esperada.

 

 

Partimos de la antigua ciudad de Fez, con sus laberínticos callejones de la medina, que son todo un reto para los sentidos y las cámaras: mercados, puestos de comida, artesanos, madrasas… Para estas tomas, que son del estilo Street-photo, usamos objetivos cortos-angulares, es decir, de poca distancia focal, como un Nikkor 20 mm. o un 24 mm. o un 28 mm. Así, su gran ángulo de visión permite asegurar que el sujeto interesante saldrá en la escena aunque no hayas tenido tiempo de encuadrar bien. Luego ya harás el re-encuadre definitivo con el editor de imágenes.

 

Cruzamos el Atlas y paramos en un bosque de cedros habitado por macacos de Berbería, los únicos monos africanos que habitan al norte del Sáhara, y que se encuentran en peligro debido a la actividad humana.

 

 

Para fotografiar fauna lo ideal es utilizar un teleobjetivo, como un Nikkor 300 mm f/4, porque los animales nunca están todo lo cerca que nos gustaría. Aun así, en este caso, el tele no es imprescindible porque los macacos son confiados y si vas con precaución te puedes acercar mucho a ellos. Por eso los que llevaban un Nikkor 85 mm f/1.8 o un 135 mm f/2.8 también consiguieron buenas imágenes. Por supuesto, los que viajeros que llevaban las más livianas de la serie Bridge, como las Nikon B500, B700, P530 y otras provistas de potentes zooms, pudieron captar a los macacos tanto de cerca como de lejos.

 

También es muy interesante la opción de fotografiar al animal contextualizado en su entorno, utilizando una distancia focal media y aprovechando la bonita luz que se filtra a primera hora de la mañana entre los cedros. Las Nikon citadas del tipo Bridge pudieron hacer perfectamente esta ambientación disminuyendo la distancia focal. En el otro extremo, los que disponían de la Nikon P900, con su potentísimo zoom, pudieron hacer retratos de los macacos como el que acompaña este reportaje.

 

 

Finalmente llegamos al desierto del Sáhara, a la zona conocida como Erg Chebi, un bonito mar de dunas de color naranja. Nos alojamos en un hotel ubicado a pie de dunas. Exploramos el desierto por todos los medios posibles: a pie, en 4×4, y a lomos de un dromedario, para poder fotografiarlo desde diferentes localizaciones y con diferentes luces, ya que a medida que avanza el día, el color de la arena va cambiando (naranja, magenta, rojizo…). Aprovechamos al máximo las horas mágicas de luz, es decir, el amanecer y el atardecer, o sea que toca madrugar.

 

Una de estas noches dormimos en una haima en medio del desierto, entre las dunas. El desierto es un lugar muy especial, y dormir allí, rodeado de dunas y cubierto de estrellas, es una experiencia única. Además, es un buen momento para realizar fotografía nocturna de estrellas. Para ello necesitamos un trípode, ya que los tiempos de exposición van a ser largos (desde unos 30 segundos para conseguir que las estrellas se vean en nuestra imagen como puntos, hasta varios minutos si lo que queremos es obtener trazas de estrellas).

 

 

Tanto para la fotografía del paisaje como para la del firmamento triunfaron los gran angulares, como los indicados Nikkor de 20 mm. y de 24 mm., pero sobre todo el zoom super angular Nikkor 12-24 mm para las cámaras réflex de sensor reducido, como la D500 y la D7500, ya que permitía modificar considerablemente el encuadre sin moverse de sitio.

 

Cenamos en el desierto, y después hay música tradicional bereber, al lado de la hoguera. Es un momento muy íntimo que propicia la conversación con los chicos de ahí que nos cuentan historias al lado del fuego sobre sus tradiciones y modo de vida.

 

 

Para seguir profundizando en la vida en el desierto visitamos Khamlia, un pueblo fundado por los esclavos provenientes del centro de África, que tocan una música espiritual llamada gnawa. Recorremos varios pueblos rurales de la zona, algunos habitados y otros no, con su particular construcción de adobe (mezcla de barro y paja).  Y fotografiamos el auténtico zoco semanal de Rissani, que congrega las tribus de los alrededores que vienen a mercadear.

 

Una vez finalizada nuestra aventura en el desierto, volvemos a Fez, aprovechando la ruta para parar en puntos fotogénicos.

 

Es una semana de viaje intenso, en un país de lo más interesante por su exotismo, y volveremos a casa con un reportaje fotográfico muy variado que comprenderá fotografía de paisaje, nocturna de estrellas, fauna, arquitectura, retratos y street photo. Como hemos visto, para cada modalidad hay sus ópticas ideales. Sin embargo, algunos viajeros llevaban solo una óptica, pero era todo terreno, como el Nikkor 18-300 mm f/3.5-5.6, y pudieron conseguir un reportaje más que suficiente… con la ventaja de que no les entró ni un grano de arena.

 

 

Texto y fotos: Mireia Puntí, tomadas en los viajes a la zona.

 

Puedes ver todos los detalles de este viaje y el día a día aquí: enlace

 

Si quieres vivir esta aventura, ahora tienes ocasión de hacerlo del 6 al 13 de OCTUBRE de la mano de Mireia Puntí.

Para apuntarte o aclarar cualquier duda, puedes escribir a viajes@australphoto.com o llamar al 636 216 898

 

Fecha límite para inscribirse: 22 de agosto

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